miércoles, noviembre 18, 2009

Haiku

Lastrados con las hipotecas...

miércoles, noviembre 11, 2009

La Cabaña

Logotipo para La Cabaña, buenos desayunos y cervecitas bien tiradas en pleno corazón de Sevilla. Realizado en Freehand.

martes, noviembre 10, 2009

Una lección de originalidad

EL CÓDIGO DA VINCI
LA CLAVE GAUDÍ
EL ENIGMA VIVALDI
LA CLAVE WAGNER
EL ENIGMA GOYA
EL ENIGMA PITÁGORAS
LA CONJURA DE EL GRECO


Cuando el borreguismo llega al mundo editorial poco más se puede esperar de la civilización...
Quiero pensar que este alarde de originalidad en el estilo de estos libros (diseño, título y temática) venga más por imposición editorial que por parte de los sufridos escritores, cuya capacidad no pongo en duda, más que nada porque ni los conozco ni tengo la menor intención de dejar de hacerlo.

¿Qué está ocurriendo con los libros? ¿Qué es esta moda de malparir a todos los genios de la historia? ¡Que alguien invente algo nuevo ya! O aún tenemos que esperar que nos bombardeen con más títulos del estilo de....

LA INCÓGNITA MATISSE
EL SECRETO DE REMBRANDT
EL ENIGMA MICHELANGELO
EL CÓDICE PICASSO
LA CLAVE TCHAIKOVSKY...

No sé para ustedes pero para mí el proceso de elección de un libro es casi tan importante como la lectura del mismo. Me gusta rebuscar en librerías de viejo, en ferias de libro, dejarme llevar por mi intuición o por los consejos de amigos e incluso desconocidos a los que presupongo cierta seriedad intelectual, me gusta rastrear los foros de opinión, me gusta curiosear en los gustos literarios de personajes que admiro... Cualquier cosa antes que ir a El Corte Inglés y preguntar eso de: "Deme el que más se venda" o el igualmente espeluznante "Quiero uno que no pueda soltarlo hasta el final".

¿Usted se pondría un vestido que sabe que han comprado millones de personas? ¿No le tienta el placer de descubrir algo que no haya hecho ya medio mundo? ¿De verdad no concibe la lectura como un placer íntimo y personal más allá del momento en el que lee?

Por cierto los dependientes de El Corte Inglés (por lo menos los de Sevilla) no tienen ni pajolera idea de nada. Y de literatura mejor ni hablar...

lunes, noviembre 09, 2009

Gente corriente

domingo, noviembre 08, 2009

Retrato gatuno

Louis Wain se vanagloriaba de poder dibujar un gato en 4 minutos. ¡Yo puedo hacerlo en 4 segundos! ¿Cómo?
  • Dibuja un óvalo apaisado y remátalo con dos "V" invertidas que harán de orejas.
  • Colócale unos ojos cerrados dibujando dos paréntesis ligeramente oblicuos. Los ojos abiertos son más complicados pero dado que los gatos pasan la mayor parte de su tiempo durmiendo ésto no será un problema.
  • Una "A" mayúscula invertida hará de hocico y nariz.
  • Con un "3" tumbado ya tenemos la boca.
  • Añádele algunas líneas finas a modo de bigotes y cejas.
Para los perezosos o los que se quedaron sin papel podeis probar a realizar un retrato gatuno digital, usando sólo elementos tipográficos.

Éste fue realizado utilizando la tipografía Trebuchet.

Louis Wain


Los gatitos de Wain antes de perder la chaveta. Y después...

Louis Wain era un célebre dibujante inglés de principios del siglo XX. Le debe su fama a sus ilustraciones de gatos antropomórficos que atiborraron literalmente las publicaciones de la época.
Ya era ilustrador cuando su esposa enfermó de cáncer sólo tres años después de su matrimonio. Wain la entretenía realizando pequeños shows con su gato Peter, al que hacía llevar gafas y fingir que leía. Con su gato Peter nació la idea a la que Wain debe su fama; los gatos antropomórficos. Sus ilustraciones comenzaron a proliferar por toda Inglaterra; gatos jugando al golf, tomando té o conduciendo autocares, con expresiones y ademanes humanos, todos ataviados a la moda de la época. Sus famosos gatos estaban por todas partes: en la prensa, en las tiras cómicas, en las tarjetas de felicitación, en calendarios... él mismo participó en muchas organizaciones por la defensa de los animales, llegando a ser miembro del National Cat Club. Su obra fue tan famosa que H.G. Wells dijo que los gatos ingleses que no se parecen a los de Wain se averguenzan de sí mismos.

Sin embargo el carácter apocado de Wain y su escaso talento empresarial no supo traducir su fama en dinero y malvivió casi toda su vida en casa de su madre, sus cinco hermanas y sus diecisiete gatos haciendose cargo de todos los gastos con los escasos ingresos que sus ilustraciones, malvendidas, le reportaban.

Tras una breve estancia en New York, donde estuvo realizando tiras cómicas (gatunas por supuesto) para prensa, volvíó a Inglaterra, arruinado y desmoralizado, habiendo gastando sus ahorros en un fracasado intento de patentar un nuevo sistema de lámpara.

A la edad de 57 años le fue diagnosticada esquizofrenia y su comportamiento, de agradable y humilde, pasó a ser agresivo y desconfiado. Según su trastornada mente, era el parpadeo de las imágenes del cine el que le había arrebatado la electricidad de su cerebro. Vagabundeaba por las calles de noche, cambiaba los muebles de sitio o pasaba largas horas encerrado en su habitación escribiendo incoherencias. Cuando su comportamiento se hizo intolerable sus hermanas lo ingresaron en el ala de pobres de un hospital mental. Afortunadamente, celebridades como H.G. Wells o el mismísimo primer ministro descubrieron su paradero y lo trasladaron al Hospital Real Bethlem que disponía de enormes jardines llenos de gatos donde Wain pudo encontrar de nuevo inspiración y tranquilidad para volver a dibujar.

Sin embargo sus dibujos distaban mucho del estilo que le dio la fama. Sus ilustraciones mostraban ahora a gatos de un barroquismo lisérgico, de una expresividad inquietante, aflorando de mundos imposibles y de refinados y vibrantes fondos abstractos. Se pensó que su enfermedad pudo deberse a la toxoplasmosis, una infección parasitaria que puede ser contraida por los gatos.
También se habló del síndrome de Asperger puesto que su obra ganaba en riqueza y habilidad a medida que Wain se hacía mayor, a diferencia de lo que se hubiese esperado de un esquizofrénico.

Sus ilustraciones son hoy en día valiosísima para coleccionistas mientras que su obra tardía se muestra en los libros de medicina para ilustrar los trastornos mentales asociados con la esquizofrenia.